Reflexivas y críticas. Las conclusiones que arrojó el encuentro sobre “Universidad y Conocimiento”, auspiciado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), vigorizó el debate sobre el futuro de la Educación Superior en nuestro país, y sobre el desafío que tienen las universidades nacionales en un contexto global de permanente transformación y cambio.
La síntesis rubricada en Catamarca por los representantes de las Universidades del Norte Grande, el pasado 11 y 12 de agosto, arrojó no sólo recomendaciones académicas sino también referidas a la gestión. Los puntos serán refrendados ahora en un plenario nacional que se llevará a cabo en octubre de este año, en la Universidad de La Plata.
La delegación tucumana estuvo conformada por el rector Juan Cerisola, la secretaria Académica, Susana Maidana, la subsecretaria, Marta Tuzza y la coordinadora del área, Paulina Cerisola.
La “Universidad y el Conocimiento” fue el principal eje temático sobre el que trabajaron los representantes académicos de cada una de las universidades. El disparador del debate fue la proyección de un audiovisual -editado por nuestra casa de altos estudios- que reflejó las opiniones de numerosos miembros de cuatro universidades de nuestra región.
Autocríticamente, en el informe final reconocieron que en la realidad de la educación argentina “persisten modalidades tradicionales de enseñanza que promueven la deserción, la pasividad, la memorización de contenidos, la ceguera a la complejidad y los resabios de una formación positivista”.
Por otro lado, resaltaron que “la escasa articulación con las demandas sociales y culturales del medio, redunda en una política débil de transferencia”.
Además subrayaron otros tipo de obstáculos que perviven en la Academia, como por ejemplo, “la visión dicotómica que separa teoría de práctica; investigación de docencia; CONICET de universidad”. “Cuando en realidad, la investigación actualiza y brinda excelencia a la docencia y la práctica nutre a la teoría”, señala el informe.
También se reflexionó sobre “si las universidades han tomado conciencia de las actuales transformaciones”. Y si su estructura decimonónica, permitirá ponerse a la altura de los cambios.
“Las instituciones públicas han ido deteriorándose -reconocieron- viendo afectada la calidad institucional, en lo que respecta al funcionamiento eficiente de los procesos y de los recursos materiales. Las universidades nacionales, por su parte, no han permanecido al margen de estos fenómenos, sino que el pragmatismo político trajo consigo prebendas, relaciones clientelares y falta de idoneidad de los funcionarios... Quienes tenemos en nuestras manos la conducción de las universidades debemos saber reaccionar para anticiparnos a los cambios, escuchar las demandas y ofrecer soluciones de calidad y excelencia”, remarcaron.
El encuentro se comprometió a otras tareas en el futuro inmediato, como “superar progresivamente la atomización del sistema científico tecnológico universitario y fortalecer la vinculación científico-tecnológica inter-universitaria e intra organizaciones”.
Los expositores consideraron imprescindible crear nuevas propuestas de trayectos curriculares sobre las temáticas requeridas por la sociedad, o implementar estudios de grado, que posibiliten una salida laboral inmediata.
“Transformaciones -resaltaron- que no sólo tienen que ver con lo académico sino también con la gestión. Se debe implementar proyectos que atiendan a los jóvenes egresados, Auxiliares y Jefes de Trabajos Prácticos, en especial, a los profesores de primer año que dictan clase para auditorios masivos. Es el momento de producir un cambio en la concepción de los asuntos públicos, a través de una consensuada democratización, en vistas de que sean los verdaderos actores universitarios quienes construyan nuevos modos de gestión y de gobierno universitario”. Será entonces, la comunidad universitaria quien tenga la próxima palabra.